miércoles, 23 de marzo de 2011

El sótano


Todo fue bien hasta que los nazis nos invadieron. Yo estaba en casa de unos amigos cuando entraron los soldados y altos cargos a mirarnos por encima del hombro. Entraron de malas maneras, claro, y se adueñaron de todo. Al principio nos dejaban estar por los cuartos y yo tuve una conversación profunda con uno de mis amigos que salía de la ducha situada en el baño dentro de una habitación. En algún momento le dije algo y me contestó que no era el momento para eso.

Los nazis se cansaron de tenernos dentro de la casa porque, entre otras razones, nuestros cuerpos producían estática en las estaciones de radio, así que violentamente y en alemán, nos obligaron a meternos en el sótano al que se accedía desde el jardín. Era un día soleado, el césped verde y Klimo casi cae de bruces al tropezar con un guijarro.

Yo tenía un sobre con dinero dentro de una de las habitaciones de la que ahora salía un general. Mis cigarrillos estaban también dentro. Mientras atravesábamos el jardín a empujones tuve la premonición que tal vez pasaríamos mucho tiempo dentro del sótano por lo que iba a necesitar cigarrillos y dinero. En cuanto hube burlado al que vigilaban el sótano, salí, recorrí el jardín, volví a meterme en la casa, entré en la habitación y el general estaba de espaldas, frente a una de las ventanas, pensando en Polonia. Le pedí permiso en alemán para entrar y se molestó muchísimo. Mi intención era que, al oírme hablar alemán no sólo no me exterminara sino que me diera también acceso a mi sobre. No sirvió de nada. Me dijo que con mi interrupción había perdido la concentración y ya no se acordaba de qué país estaba invadiendo. Le dije que era Polonia y se puso a gritar como un energúmeno. Le pedí perdón para que dejara de gritar cosas incomprensibles y me dejó hacer mis cosas, con la condición de que fuera rápido.

Me acerqué al sobre y cogí veinte dólares de su interior. Curiosamente cogí veinte y no todo el sobre. Pensaría quizás que todo aquello no iba a durar mucho porque: ¿Habían invadido todo el país o sólo la casa de Klimo? Al salir de la habitación pensé en darme la vuelta y aclararle que yo no era judío, sólo polaco. Al final no le dije nada. Una vez con algo de dinero y cigarrillos ya podía irme al sótano.

En algún momento de esta escena me desperté. Había dormido casi dos horas pero quise volver a dormirme porque en ese sótano tampoco se estaba tan mal.

26 comentarios:

  1. Nunca me lo había planteado, lo del dinero para tener un pasar en el sótano. Ahora que lo pienso tienes razón: el dinero es imprescindible para pagar las multas por fumar.

    Un abrazo

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  2. No, ya te digo, es que cuando caes en un pozo de agua calentita, luego no hay quien te mueva, y sobre esto hay una teoría muy extendida aquí en mi trabajo. Yo creo que con tabaco, para qué moverse, yo habría intentado volver a dormirme cuanto antes, y encima, podías fumar dentro!!

    Bicos Ricos

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  3. Nadie entenderá mejor que un fumador...esa adcción..hasta ahí, en un sótano hace falta el cigarro....El dinero....para sobornar...
    Qué cosas! Excelente relato
    Besos

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  4. Lo qué no sé es para qué querías el dinero en el sótano, jaja. Lo que veo yo muy desinformado es a un general que no sabe ni qué país está invadiendo ni tampoco para qué, mas o menos como los americanos ahora en Libia, jajaj

    Y tu seguidor nuevo es THE INQUEERER, un gran tipo, trátalo bien, jaja Bezo

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  5. Romeck D. Sueña conmigo por favor! ...que suerte has tenido de no ser exterminado por el general germano tras la interrupción, seguramente era un hombre movido por intereses de supervivencia.. más no por convicción. Abrazos para ti!
    -Themencum-

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  6. En el sótano estabas protegido y con Klimo (¿hombre o mujer, creo que no lo dices, al menos así lo entendí yo) por eso no te parece tan malo. Así no tienes que enfrentarte a la vida. Porque la vida, en Polonia, invadida, tenía que ser jodida.

    biquiños libres... porque como cantaba Amancio Prada en aquella canción:

    "Libre te quiero
    como arroyo que brinca
    de peña en peña,
    pero no mía.

    Grande te quiero
    como monte preñado
    de primavera,
    pero no mía...

    ¡que maravilla!

    Aldabra

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  7. Aunque bastaba el tabaco, que siempre se sabe que en la cárcel, en los campos de concentración, en situaciones extremas, en Gran Hermano.... el tabaco se convierte siempre en moneda de cambio más cara que cualquier otro bien preciado....

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  8. Pedro: Eso es un síntoma de que la polonización se te está acercando. En cuanto menos te lo esperes, pum, ya no saldrás de Wojkowice jejeje. Un beso.
    Aldabra: En realidad qué más da si es hombre o mujer. A no ser que sea estrictamente necesario prefiero no definir el género de mis personajes. Eso puede ayudar mucho a que no entren los prejuicios a estropear la literatura :)
    Z: ¿Y conmigo dentro tampoco te gustaría un buen sótano? jejeje Di la verdad, pillín
    Andrés: Es que traficar con tabaco no me gusta, luego me quedo sin y el dinero no se puede fumar.
    besos a todos

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  9. También padezco de estática corporal: me es imposible besar a alguien sin que surjan chispas, salvo que lo haga así como lo hago ahora, en la distancia. ¿Puedes sentirlo?

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  10. Vaya, Pedro, ¿y ahora cómo retiro el beso? Ya decía yo: ¿de dónde vienen estos pelos negros? Si yo lo único que beso es mi almohada jejej
    un abrazo :)
    Tampoco soy besucón, Zanobbi. Ante muestras físicas de afecto mi cuerpo se congela. Podría ser un síndrome de algo, no sé. Los besos los doy en la distancia, de una manera psicológica, no los planto en la mano y soplo, eso no. Pero puedo sentirlo, Zanobbi, sí, gracias :)

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  11. Me ha gustado mucho tu sueño, tan absurdo y tan real. Y me he sentido muy identificado cuando intentas volver a él. Ultimamente quisiera pillar un sueño en el que me sienta agusto y del que no despierte por lo menos en un par de días.

    Un abrazo

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  12. Que sueño más real, aunque deberías intentar dejar de fumar, aunque sea en sueños.

    Besos.

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  13. Ayyy My King... Què eres jodidamente agudo, maravillosamente cínico y lo haces todo con tanta naturalidad... Como decimos en Argentina, cuando nos supera la admiración: TE QUIEROOOOOOOO!!!!
    1.000.000 de besos guapo! Bee.- (Súbdita orgullosa de Wojkowice)

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  14. Estas historias me dejan pensando y temblando, no me gusta el encierro, me desespera la narración, aunque bien lograda, no deja de despertarme esos sentimientos, Besos mi romek

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  15. Gracias, Galán :)
    jeje besos para ti también :) muchas gracias
    No, Antony, perdí mis ahorros. No me sorprendería que Alemania se hubiera reconstruído gracias a mi sueño. abrazos
    No recuerdo haberme sentido encerrado, Diego, yo tengo claustrofobia también, no lo hubiera soportado pero tenía el jardín y los alemanes no eran tampoco tan implacables como para no burlar su vigilancia cuando sintiera ganas de salir. Y como los sueños dan mucho de sí podría haber logrado incluso que se fueran de casa de Klimo. Besos :)

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  16. ¡Qué lío, querido! No se enteran ni a qué país están invadiendo... Ésto me ha recordado a una peli americana de los 60/70 que se titulaba "Si es martes, ésto es Bélgica". Besotes y sigue con tus sueños, M.
    P.D. Perdona mi ausencia pero es que no doy para más... Pronto me tendrán que recoger con cucharilla...

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  17. Gracias, Manuel y gracias por manifestarte. Siempre me pregunto quién me leerá en silencio :) Un abrazo
    No te preocupes, Merche, pero no te agotes que luego no te concentras para leer. Un beso :)

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  18. La verdad del sótano es que la luz artificial desconcierta y como siempre el ser humano acaba esclavizándose de la circunstancia. Adaptándose incluso a la peor de las pesadillas. Confortable lugar rodeado de "malotes" donde lo único que apetece es fumarse un pitillo en buena compañía. El sexo con vigilancia nazi se me antoja también muy interesante. BESIKUS.

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  19. ah, Melvin, el sueño no me proporcionó sexo, sólo esa circunstancia invasora. De todos modos, los sueños sin sexo son mejores, más relajados y auténticos. Si algún día dejamos de desear viviremos más intensamente, creo. Un abrazo

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  20. Lo de los malos modos me recuerda a un funcionario de juzgados que me toco ayer....jejejejejej.
    ¿Estás seguro que en el sótano no se estaba tan mal?
    Un besazo

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  21. Sí, Lola, se estaba bien. Claro, no para siempre.
    besos :)

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  22. Algunos sotanos son muy confortables,sobre todo si los compartes con alguien y ese alguien te cae bien. Besos

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  23. La foto es de puta madre, el relato la hostia y el momento del general que se desconcentra y olvida el país que está invadiendo, el humor que tanto me gusta y rara vez leo por ahí.
    Un abrazo.

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  24. El general olvidando el pais que invade, me suena tan real y evidente.
    Los sotanos siempre tiene ese halo de misterio, nunca sabes ue te vas a encontar.
    Besos polaco, a ver si poco a poco me reincorporo al mundo virtual.
    Brillante relato

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  25. Oh, gracias, Wendy, bienvenida. No había salido tu mensaje hasta ahora :) Un abrazo

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  26. Yo voto porque filmemos esta escena y dejemos que luego los personajes actuen libres al azar de por vida. Un de esas más tarde el soldado baja al sotano con algo para beber y animos de charlar y entonces el mundo termina siendo un poco menos mierda.
    Abrazos!!!

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